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diumenge, 16 d’agost del 2009

Día 14: Regreso a Oslo


A las 6 nos levantamos; la noche anterior habíamos hablado con la gente de recepción del hotel por el tema del desayuno. Nos dijeron que el buffet empezaba a las 7, pero que nosotros a las 6:30 tendríamos ya una mesa preparada con nuestro desayuno. Así fue, y pudimos comer prácticamente igual que si hubiéramos bajado a partir de las 7.
A las 7 marchábamos hacia la estación de trenes, con un cielo nublado amenazante, pero que por ahora nos dejaba partir sin lluvia, no nos podíamos creer nuestra suerte. Durante la media hora que duró el trayecto a pie con las maletas hasta la estación no cayó ni una gota, hasta que, justo un minuto antes de acceder a los túneles que conectan con la terminal de autobús y la estación de tren, comenzó a caer una lluvia muy fina. ¡Nos habíamos salvado de la mayor amenaza del día!


En la estación ya había mucha gente esperando y haciendo cola para subir al tren. Nosotros nos sentamos tranquilamente esperando que permitieran acceder. Quince minutos antes de la salida del tren nos permitieron subir. Al principio nos equivocamos de vagón y tuvimos que dejar nuestros asientos por otros con el mismo número pero cuatro vagones más adelante. De todos modos no hubo problema pues eran vagones gemelos y estaban poco llenos. El tren parecía mucho más moderno y cómodo que el que nos llevó de Oslo a Stavanger doce días antes.
El trayecto también fue mucho más vistoso y pudimos admirar por las ventanas las maravillas naturales de esa parte de Noruega, como el parque natural de Hardangervidda. Durante un buen tramo del trayecto pudimos contemplar senderos perfectos para cicloturismo, la baba se nos caía viendo como los ciclistas circulaban por aquella zona tan bonita.


A las 14:30 llegábamos a Oslo, y a las 15 horas estábamos en el Comfort Boersparken, nuestro hotel del primer día en Oslo. Subimos a la habitación, nos duchamos y salimos a comer. Escogimos un buffet de pizza en el Egon al lado de la estación central.
Después fuimos a recorrer la ciudad, aprovechando que por primera vez veíamos el sol en Oslo. Pudimos asistir a una especie de festival de la cultura, con conciertos, mercadillo y diferentes actividades. Cerca del Nobel Peace Center nos paramos a asistir a los juegos malabares de un cómico, el cual más tarde me cogió de asistente junto a otro par de personas; los tres fuimos víctimas de su humor, y lo peor es que Silvia lo grabó todo.
Seguimos dando vueltas por las zonas que en la anterior visita habíamos estado y en otras nuevas, como la zona universitaria, donde vimos las iglesias de Olav y de Margarita.


Como no teníamos mucha hambre nos compramos unos trozos de pastel en un Deli di Luca para comerlos en la habitación del hotel.
A eso de las 10 estábamos ya en el hotel, comiéndonos los trozos de pastel y preparando las maletas para que el día siguiente no tuviéramos que hacer nada.
Tenemos que levantarnos a las 5 de la mañana para coger el autobús al aeropuerto de Torp a las 6:30. El hotel nos permitirá acceder a su buffet para que nos preparemos la comida que nosotros queramos.
Con esto, se da por acabado nuestro viaje por Noruega. Quizás no tardemos en volver, nos gustaría hacer la zona del Cabo Norte y de las islas Lofoten. Además, la zona de Jostedaal y el Jotunheimen dan muchísimo más juego. Noruega ha sido un gran descubrimiento para nosotros.

DATOS PRÁCTICOS
Precios por persona
* Tren Bergen-Oslo NSB: 384 NOK
Reservados por Internet con antelación.

* Hotel Comfort Boersparken (Oslo): 1095 € noche / habitación con desayuno
Reservado en el mismo hotel el primer día de nuestro viaje
Dirección: Tollbugaten 4 , Oslo, NO, 0152
Phone: (47) 22 47 17 17
Fax: (47) 22 47 17 18
URL: www.comfortinn.com/hotel-oslo-norway-NO020

Datos de interés (1€ = 8,70 NOK)
Buffet Libre de Pizza en Egon: 99 NOK
Agua 0,70L en kiosko: 29,50 NOK

dissabte, 15 d’agost del 2009

Día 13: Regreso a Bergen


Nos levantamos a las 8. Desayunamos los restos de nuestra comida, ya sólo nos queda para hacernos un par de sandwiches cuando lleguemos a Bergen, y una bolsa gigante de frutos secos. Salimos antes de las 9, a buen ritmo por la carretera hacia Sogndal. En un punto determinado de la carretera, hay un peaje que nos cuesta la friolera de 20 euros; el peaje está indicado en la ruta, pero lo que no nos imaginábamos era el precio. Además, no se nota ninguna diferencia con la carretera anterior, incluso hay un punto en el que tenemos que frenar por la presencia de ovejas en la carretera. De todos modos, llegamos rápidamente a Sogndal, y desde allí tenemos que llegar hasta Fodnes para coger el ferry. Aquí tenemos un poco de mala suerte pues acaba de salir, y tenemos que esperarnos 20 minutos, lo que me permite admirar el fiordo desde la orilla: es un momento místico en el que no se escucha nada más que la naturaleza que envuelve esas montañas hundidas en el mar. Esta va a ser la última vez que pueda admirar tranquilamente un fiordo auténtico.
Aunque hemos perdido 20 minutos esperando el ferry, no renunciamos a hacer una parada en Flam, para ver el “famoso” tren que hace el trayecto desde esta pequeña población hasta Myrdal. Hay muchos turistas que llegan por mar hasta Flam, y desde allí cogen este tren. Está lleno de japoneses. Tomamos un café con unas muffins, y damos una vuelta por la zona portuaria mirando las tiendas de souvenirs, pero esta vez sin comprar nada.


Volvemos al coche para esta vez coger la directa hasta Bergen, a donde llegamos a las 13:30. Tenemos hora y media para dejar las cosas en el hotel y devolver el coche. Un poco más y no lo conseguimos. Primero nos hemos perdido a la hora de acceder a Bergen, después una chica nos ha guiado para encontrar el hotel, gracias a ella lo hemos conseguido, se ha sentado atrás y nos ha indicado las calles por las que debíamos girar, hasta llevarnos hasta la puerta del hotel, luego se ha bajado y ha seguido su camino hasta su trabajo, bajo el paraguas, protegiéndose de una lluvia bastante molesta. A las 14 horas la habitación no estaba preparada y hemos tenido que dejar el equipaje en una habitación dispuesta para ello; a continuación hemos cogido el coche y nos hemos dirigido a la oficina de Europcar. Desde el hotel el camino ha sido mucho más fácil y hemos llegado a eso de las 14:15. Luego, nos hemos parado en el Peppes Pizza en el que habíamos comido cuando alquilamos el coche, pero esta vez nos hemos ido porque el camarero estaba desbordado de faena, y tras un cuarto de hora aún no nos había atendido. Hemos llegado andando hasta el hotel y hemos comido los sandwiches que teníamos planeados. Nos hemos duchado y, mientras veíamos un partido de la liga noruega por la televisión, hemos esperado a que la lluvia diera una tregua, pero no ha sido así. A las 17:15 hemos salido a la lluvia de Bergen. El hotel está a unos 30 minutos andando del centro, con lo que hemos tenido tiempo suficiente para mojarnos y remojarnos. Los pantalones han sido los primeros en empaparse, y al final ni siquiera los chubasqueros han podido resistir. Hemos llegado bien remojados a la estación central. Hemos podido calcular lo que tardaríamos al día siguiente hasta llegar con las maletas allí, y hemos rezado porque no lloviera en ese momento. Después de esperar otro rato a que aflojara la lluvia, hemos salido por la calle Marken, una calle muy comercial y bonita. No paraban de pasar personas con sombreros vaqueros, debido a un concierto de un cantante country que se ve que es muy famoso en Noruega. Hemos llegado al mercado del pescado cuando aún quedaban algunas paradas abiertas. Nos hemos comido medio kilo de gambas y cangrejo, debajo de una carpa que nos protegía de la maldita lluvia. Luego hemos ido a dar la obligada visita al Bryggen y hemos intentado entrar en el Sjobode, pero estaba completamente lleno, así que nos hemos ido al restaurante que está en el edificio de la Hansa Germánica, donde, como no, nos hemos tomado una Hansa de medio litro, mientras intentábamos que nuestros cuerpos entrasen en calor.


Después de un rato hemos decidido volver al hotel a descansar, pues veíamos que la lluvia no iba a parar.

DATOS PRÁCTICOS

Precios por persona
* Peaje en Sogndal: 180 NOK
* Ferry Manheller-Fodnes: 88 NOK (Coche + Conductor + Adulto)
* Alquiler Coche (Europcar) + Seguro Extra: 3827 NOK
* Hotel Haukeland: 1020 NOK/noche
Reservado en la propia oficina de turismo de Bergen la semana anterior. También nos combraron las 50 NOK por la gestión.
Este día había un concierto en Bergen y una semana antes ya no quedaban habitaciones libres en el centro. Desde la Oficina de turismo nos encontraron una habitación doble en este hotel que es para pacientes y familiares del Hospital. No teníamos ni idea, por eso nos sorprendió tanto ver a una mujer paseando con pijama y una bata por un pasillo (incluso hicimos el comentario de que parecía que estuviera en un hospital). Las habitaciones son correctas, teníamos dos camas individuales, TV, y baño completo. También había conexión WIFI abierta en la habitación.
El mayor inconveniente de este hotel es que está a 3 km del centro y de la estación de autobuses y trenes, una gran distancia cuando vas cargado con maletas o llueve (algo muy habitual en Bergen).

Datos de interés (1€ = 8,70 NOK)
Café con leche + Muffin en una cafetería de Flam: 40 NOK
Cerveza en la Hansa de Bergen: 79 NOK

dilluns, 10 d’agost del 2009

Día 8: De Bergen al Sognefjord

Esta noche he dormido fatal; el miedo a que el pescado me haya sentado mal y el respeto que me da siempre coger un coche de alquiler, además de no tener controlado el camino hasta la oficina de Europcar, todos estos factores deben haberme afectado. La hora de recogida del coche son las 13 horas, y nosotros tenemos el tope máximo de las 11 horas para salir de la casa. Decidimos levantarnos tranquilamente y salir a las 10:30 de la casa, con la idea de coger antes el coche, así podremos ir más tranquilos camino a Høyheimsvik, donde está el camping donde queremos dormir hoy. La cosa empieza bien, no llueve. El camino comienza de bajada y llegamos hasta las afueras de Bergen sin mucho contratiempo.


Pero poco a poco las casas van dejando su lugar a un polígono industrial por el que se hace pesado ir con las maletas. Al final, llegamos a la oficina de Europcar, en la calle Kanalveien, una hora y cuarto más tarde, sudados y fatigados. Para colmo, en la oficina nos dicen que están teniendo problemas con varios coches que debían haber devuelto a las 8 de la mañana y que aún no han llegado, y que si queremos nos pueden acercar en coche a algún lugar donde podamos esperar tranquilamente, y no perdidos en un polígono sin un miserable bar. Les pedimos que nos acerquen al restaurante más cercano, un Peppes Pizza a poco más de un kilómetro de allí. En el restaurante comenzamos tomando un café gratis, y acabamos comiendo a eso de las 13 horas. Por fin nos llaman a eso de las 14:30, nos vienen a recoger. El coche que tienen preparado para nosotros no es el Volkswagen Polo o alguno similar tal y como nos imaginábamos, sino que es un Toyota Yaris Versus con publicidad en la carrocería de MK-Utleie algo que no sabemos lo que es (más tarde entramos en su web y vimos que era alquiler de furgonetas). Nos entra la risa, pero como no hay ningún otro coche y ya vamos con dos horas de retraso, lo cogemos y salimos pitando a eso de las 15:15.


Hemos perdido más de la mitad del día en un Peppes Pizza. Y nada más salir con el coche, nos hallamos en un gran atasco, del cual sólo podemos escapar tras equivocarnos de dirección, volver hasta la oficina de Europcar, regresar al atasco y esta vez sí cogiendo la E-39 dirección sur. Desde allí cogemos la 580 para conectar con la E-16, y con esta giramos hacia el norte, evitando tener que entrar por Bergen. Poco a poco el camino se hace cada vez más bonito, ante nosotros aparecen diferentes fiordos, túneles larguísimos. El más largo, entre Flam y Fodnes, es el Laerdalstunnelen, de casi 25 km. de longitud, en el cual, en ambos extremos y en la parte central, se han dispuesto unas zonas más amplias para recrear la fisonomía de un glaciar, con luz azul y todo.


Tras el último de los túneles llegamos a Fodnes, donde nos espera el primer ferry a coger en coche de nuestro camino. Tenemos suerte y nada más ponernos en la fila aparece el ferry. Un chico pasa por la carretera cobrando a cada coche. A nosotros, por chofer y coche + otro ocupante, nos cobra 88 NOK, cerca de 10 euros. El ferry abre su compuerta, y coches, camiones y caravanas ocupan los sitios que les indican los operarios del ferry. Una vez el ferry está cargado, parte hacia su destino en la orilla de enfrente, en Mannheller.


A partir de aquí pasamos rápidamente por Kaupanger, Sogn y Gapne. Los paisajes son maravillosos, ya he perdido el miedo al coche y me dejo embrujar por las vistas, por fin disfruto del viaje en coche. Pasadas las 20:30 llegamos al Viki Fjordcamping, situado junto al Lustrafjorden, la parte final del Sognefjorden, con unas montañas en frente de nuestra cabaña, desde ella se puede ver una cascada y oír sus aguas caer salvajemente; se trata de la cascada de Feigefossen, que cae desde 218 metros de altura. El dueño del camping, Svein, es un hombre muy amable y simpático, de conversación fácil. Te lo puedes imaginar fácilmante sentado en una terrazita de un bar, tomando una cerveza y hablando de cualquier cosa trivial, disfrutando de ver el tiempo pasar. Alquilamos sábanas. Nuestra cabaña es la número 6, tenemos un baño sin ducha en una cabañita anexa a la nuestra, para la ducha nos tenemos que desplazar a la otra punta del pequeño camping, y hay que pagar 10 NOK por 6 minutos de agua caliente. Dejamos las cosas y salimos a dar una vuelta por el camping. Este camping y otro al lado son los que forman el pueblo de Høyheimsvik, no hay bares ni tiendas. Menos mal que paramos por la tarde en Voss a comprar en un supermercado Kiwi; hemos comprado lo que necesitamos para comer para estos tres días en el camping. Nos damos el lujo de un aperitivo con patatas fritas y cacahuetes en nuestra terraza de la cabaña, viendo el fiordo y oyendo la cascada de enfrente.


Cenamos, hacemos las camas y ya son las 23:00 horas. Estamos rendidos después del día de hoy, y mañana toca madrugar para otra etapa reina: Expedición a un glaciar.

DATOS PRÁCTICOS

Precios por persona

* Ferry de Fodnes a Mannheller: 88 NOK (coche+conductor+adulto)
Se paga mientras esperas en la cola para embarcar.

* Viki Camping: 450 NOK cabaña con baño, sin ducha / noche (Sábanas(sin toallas): 60 NOK/persona)
Lo reservamos por Internet con antelación a través de su web
Los precios de las cabañas varían en función de sus prestaciones. Hay cabañas con baño y ducha, otras con solo baño, y otras sin nada. Si quieres ducharte con agua caliente en las duchas comunitarias tienes que pagar 10 NOK y te saldrá agua ardiendo durante 6 minutos (tiempo más que de sobra para una ducha rápida).

diumenge, 9 d’agost del 2009

Día 7: Bergen

Nos levantamos a las 8:30 y vemos que no llueve, ¿es un espejismo?. Desayunamos en la habitación con la comida comprada la tarde anterior, y mientras decidimos probar suerte yendo en primer lugar a coger el funicular que suben hasta el monte Floi, el Floibanen. Si hay suerte podremos tener unas maravillosas vistas de la ciudad y del fiordo entero en el que se ubica Bergen. Markus y Karin nos habían comentado que habían cogido un paseo por el fiordo similar al que hicimos nosotros por el Lysefjord, desde Stavanger, con lo que tienen toda la mañana ocupada.
Para hacer tiempo hasta las 10 horas, damos un pequeño paseo hasta la catedral (Domkirke), bastante cercana a la estación del Floibanen. Poco a poco van desapareciendo las nubes y se imponen los rayos del sol, no nos lo podemos creer. A las 10 estamos en la cola del funicular, bueno, en ese momento no hay colas, aunque cuando subimos al Floibanen, éste ya sube con bastante gente, pero sin estar lleno. Compramos dos billetes de ida y vuelta, 140 NOK en total. Luego nos arrepentimos porque podríamos haber bajado andando y ahorrarnos la mitad, unos 7 euros.
Cuando llegamos al final del trayecto, en el monte Floi, tenemos unas vistas geniales de Bergen, y además en un día soleado.
Damos una gran vuelta por los senderos que hay por el monte, un pequeño trekking para abrir los pulmones en plena naturaleza, y quemar la pizza y las cervezas de la noche anterior. Después volvemos a bajar en el funicular.
Damos otra pequeña vuelta por el Bryggen para hacer unas buenas e insólitas fotos con sol de las casas patrimonio de la humanidad, y luego nos vamos a comer al mercado de pescado. En la parada de la chica madrileña nos preparan unos platos con salmón, ballena, arenques, gambas, buey de mar. Nos sale por unas 320 NOK, y acabamos llenos. La ballena está cortada en filetes demasiado gruesos y al final acabo detestando el sabor, con lo que no llego a terminarla, Silvia prácticamente ni la prueba. Al salmón le pasa algo parecido. Los arenques están buenísimos pero con mucha espina, cosa que hace que Silvia también apenas los pruebe, centrándose en el buey de mar y en las gambas. Al final, acabo llenísimo, tanto que ya no comeré nada más en todo el día. Tengo miedo de que me haya sentado mal el pescado a pocas horas de coger el coche para irnos hacia el norte.
Despues de comer nos vamos al B&B a hacer la digestión con una pequeña siesta y ducharnos. Luego nos queda tiempo para reservar hotel en la Tourist Information para el sábado de la semana siguiente (nos sale muy caro pues está todo cogido y sólo queda un hotel en las afueras a un precio elevado, no podemos escoger), estudiar el horario de posibles autobuses que nos lleven al día siguiente hasta la oficina de Europcar donde debemos alquilar el coche, y hacer una visita al lago junto al ayuntamiento y a la iglesia de San Juan (Johannes kirke). Paramos en un Deli di Luca para tomar algo, Silvia se come un rollito de jamón y queso, y aprovechamos la conexión a internet gratuita, la única que hemos encontrado en todo Bergen.
Antes de anocher damos otro paseo por el Bryggen, buscando de nuevo una fotografía con una luz diferente a las anteriores. Compramos unos souvenirs y tomamos una Calsberg en la terraza del Madam Felle.
Cuando nos íbamos a ir, asomamos la cabeza en el Sjobode y comprobamos que está casi vacío y de nuevo hay un chico tocando la guitarra. Aprovechamos el momento y nos sentamos a escuchar mientras nos tomamos una Hansa de medio litro. Después del chico hay una pausa en medio de la cual aparecen Markus y Karin. Markus lleva marcadas las gafas de sol, como si hubiese estado esquiando en sus Alpes. Ellos han disfrutado del crucero por el fiordo y por la tarde han subido al Floi. Nos pasamos un par de horas más tomando cerveza y hablando mientras escuchamos a un bluesman con cierto parecido físico a Van Morrison, su música suena genial.
Volvemos al B&B juntos y esta vez nos despedimos deseándonos un buen viaje. Ellos al día siguiente marchan a Oslo, nosotros nos llegaremos hasta el Sognefjord, casi 300 km. al norte de Bergen.

DATOS PRÁCTICOS

Precios por persona

* Funicular a Floibanen: 70 NOK ida/vuelta

Datos de interés (1€ = 8,70 NOK)
Degustación de salmón, ballena, arenques, marisco y gambas en el Mercado de Pescado: 327 NOK
Vaso de cerezas en un puesto al lado del Mercado de Pescado: 39 NOK
Carlsberg en la terraza de Madam Felle (Bryggen): 58 NOK

dissabte, 8 d’agost del 2009

Día 6: De Stavanger a Bergen

Hoy debemos dejar Stavanger y dirigirnos en barco a Bergen. Nos levantamos a las 7:30 y bajamos a desayunar una vez ya hemos hecho las maletas. Sissel nos está esperando con el desayuno ya preparado. Como las dos mañanas anteriores, el buffet es impresionante. Sissel nos insiste para que nos hagamos unos sandwiches para comer en el barco. No queremos abusar pero la proposición es muy tentadora y al final nos hacemos un sandwich cada uno bien completo, con queso, embutido y paté.
Después del desayuno hemos bajado de la buhardilla las maletas. Esta ha sido la tarea más pesada y peligrosa del día, pues la escalera es empinada y al principio se debe bajar de espaldas, hasta que ya hay suficiente espacio para llevar la maleta al lado del cuerpo.
Sissel nos ha dado un gran abrazo a los dos y nos ha deseado un buen viaje. Estamos muy contentos de haber estado en su casa, espero que no la echemos de menos.
Hemos salido con tiempo suficiente como para llegar hasta el barco antes de las 10, la hora de partida. Al final hemos intentado cambiar el camino para llegar antes y hemos conseguido llegar más tarde, con sólo quince minutos antes de salir el barco.
Este barco expreso hace el recorrido de Stavanger a Bergen y viceversa, parando en varios sitios más. Es conocido como Flaggruten, y lo lleva la compañía Tide. El barco tiene hasta conexión wifi de acceso gratuito, y es muy cómodo. El problema es que las primeras tres horas vamos en ese barco, y después tenemos que cambiar a otro más pequeño, con lo que se acaban las comodidades. Para colmo, me quedo sin batería en el móvil a las primeras de cambio, ya no puedo aprovechar la conexión a internet y me contento con disfrutar de las vistas desde el barco de puertos como el de Haugesund.
Silvia aprovecha el tiempo escribiendo alguna crónica para el blog de días anteriores. Tomamos unos cafés y comemos barritas de cereales, dejando los sandwiches para comerlos en el próximo Bed and Breakfast al que vamos.
Llegamos a Bergen a las 14:30, con veinte minutos de retraso debidos al cambio de barco a mitad de la ruta. Nos dirigimos directamente a la oficina de Turismo, en pleno centro de Bergen, la parte conocida como Torget, donde se encuentra también el mercado de pescado. Allí nos hacemos con unos mapas de la ciudad y poco más, pues la oficina está repleta de turistas buscando alojamiento (la oficina te busca alojamiento previa comisión de 50 NOK, unos 6 euros).
Miramos el mapa y vemos que la casa está bastante lejos de allí teniendo en cuenta que vamos cargados. Nos armamos de paciencia y tiramos de las maletas durante un cuarto de hora cuesta arriba hasta llegar a la calle Klosterhaugen, número 1, donde se encuentra la casa de los Berntsen. Los dueños llegan justo cuando estamos pulsando el timbre. Tras subir unas cuantas escaleras ( ¡qué manía con alquilar las habitaciones de los pisos superiores!), nos dice que la otra pareja de huéspedes aún no ha llegado, así que podemos escoger habitación. Cogemos la que tiene una pica en la propia habitación, por comodidad. Nos duchamos en el baño compartido, aprovechando que ahora está para nosotros solos, y a continuación nos comemos los sandwiches de Sissel. Una vez limpios y con el estómago medio satisfecho, salimos a buscar un super dónde comprar agua y comida para los desayunos. En las escaleras conocemos a nuestros vecinos de planta, que acaban de llegar, son austríacos. Han venido en coche desde Oslo y tienen problemas para aparcarlo. Bergen es una ciudad muy complicada para conducir por ella, con muchas calles peatonales, peaje de acceso al centro y todo el aparcamiento de pago. Al final resulta que los dueños del B&B disponen de plazas de aparcamiento (no sé si han tenido que pagar más o no) y el problema se soluciona.
La lluvia aparece en Bergen tras una pausa que nos ha permitido llegar hasta el B&B. Desde ese momento no para de llover en toda la tarde y noche. De todos modos es una lluvia ligera que no molesta demasiado.
De camino al centro nos hemos encontrado en la calle Torgallmenningen (lo que viene a ser el Passeig de Gràcia para Barcelona) una actuación de Gee Gee and Soluna, padre e hija, que tocan juntos piezas clásicas del blues y del folk desde que ella tenía 5 años (creo que desde 1995), teniendo como escenario la ciudad de Bergen. Tocan muy bien y decidimos comprarles un CD (el cual posteriormente será clave para nosotros).
Como todo turista, en primer lugar nos dirigimos a ver el Bryggen, la zona portuaria con unos edificios preciosos que son patrimonio de la Humanidad. Detrás de esos edificios hay unos callejones que llevan hasta los edificios de la Hansa Germánica, la cual era una organización alemana de comercio que durante la edad media se desplegó por gran parte de Europa convirtiéndose en una importante red comercial. Los habitantes del barrio donde se ubicaba esta organización eran alemanes que no se mezclaban con la población autóctona, llegando incluso a estar prohibidos los matrimonios entre alemanes y noruegos.
Tras esta visita nos dirigimos al mercado de pescado, consistente en unas cuantas paradas de venta de pescado: salmón, ballena y arenque ahumado, caviar, gambas y crustaceos.
También hay otros puestos de venta de souvenirs, mermeladas, artículos de lana virgen ( muy típicos de esta zona) y fish and chips ( no llegamos a probarlos para poder comparar con Escocia o Irlanda). Las paradas de pescado están llenas de jóvenes españoles e italianos ( también vimos un salvadoreño y una alemana) que atraen a los turistas mediante la familiaridad de la lengua. A los turistas les gusta poder ser atendidos en una lengua familiar, y de eso se aprovechan estos jóvenes, que intentan ser lo más simpáticos posibles, aunque lleven de pie en el mismo sitio unas cuantas horas. Es un trabajo cansado pero bien retribuido. Nosotros nos dejamos llevar por una agradable chica madrileña, a la que le compramos una bolsa de un cuarto de kilo de gambas, y de paso nos permite degustar el salmón salvaje, la carne de ballena y el caviar. Nos sentamos a comer las gambas en unas mesas dispuestas al lado de la parada. En otro puesto de fish and chips compramos unas pepsi, el chico del fish and chips también es español; manda huevos viajar 3000 kilómetros para encontrarte en una pequeña colonia ibérica. Las gambas están buenísimas, se pelan prácticamente solas y su sabor es mucho más intenso que el de las congeladas al que estamos acostumbrados.
Damos otra vuelta bajo la lluvia por la ciudad, llegando hasta la catedral, y luego nos vamos a cenar algo de verdad al Egon Restaurant, el competidor gemelo del Peppes Pizza; nos cogemos una pizza y dos cervezas; la pizza podemos escoger entre 30 cm. o 40 cm., cogemos la grande y nos arrepentimos cuando la vemos pues es demasiado grande. Salimos inflados del restaurante y nos dirigimos a dar otra vuelta por el Bryggen. Llueve mucho y decidimos meternos en un bar que tiene muy buena pinta, el Sjoboden, con una barra en forma de drakkar (barco vikingo) y música en directo. Pedimos unas jarras de medio litro de la cerveza Hansa, la típica de Bergen, y mientras escuchamos la música sentados en la barra, vemos a los chicos austríacos del B&B que nos saludan y nos invitan a sentarnos con ellos. Aceptamos la invitación y comenzamos una agradable conversación con ellos mientras tomamos la cerveza y suena la música. Markus y Karin nos cuentan su viaje, donde viven, en qué trabajan, y, como no, hablamos de fútbol (bueno, de fútbol hablamos Markus y yo, pues Markus es un buen fan del Barça, aunque nunca viera a Krankl jugar de azulgrana, jejeje). Así llegan las 23 horas y decidimos irnos todos juntos, bajo la lluvia, dirección al B&B. Ha estado muy divertido compartir la noche con ellos.
DATOS PRÁCTICOS
Precios por persona
* Flaggruten Stavanger-Bergen (Tide: Flaggruten): 360 NOK
Lo compramos con antelación a través de la web, cuánto antes se reserve más económico sale.
* Habitación en la casa privada Berntsen: 500 NOK noche
Dirección: Klosterhaugen 1, 5005 Bergen
Teléfono: +47 55 32 35 02
Reservado antes de marchar por email a través de la Oficina de Turismo de Bergen: info@visitbergen.com. Cobran una comisión por la gestión de 50 NOK.
La casa tiene tres plantas y por lo que pudimos ver parece que alquilan las habitaciones de la tercera en la que hay tres que comparten baño y ducha. Está en una zona tranquila y llegas caminando al centro en unos 10 minutos.
La habitación tenía una cama doble, armario, sofá, y televisión.
Datos de interés (1€ = 8,70 NOK)
Botella Agua 0,7L en el 7Eleven: 30 NOK
Cd Gee Gee & Soluna (músicos callejeros): 120 NOK
350 g de Gambas en el Mercado de Pescado: 70 NOK
Botella CocaCola en el Mercado de Pescado: 30 NOK
Pizza de 40cm de diámetro+2 Cervezas de 0,4L en el Egon Restaurant: 403NOK
Cerveza Hansa en Sjoboden (Pub en Bryggen) con música en directo: 59 NOK