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dissabte, 15 de novembre del 2008

De Pitsanulok a Lampang


A las 7:30
hemos salido del hotel de Pitsanulok con Paco y el chófer. La primera parada ha sido dentro de la misma ciudad, en el templo de Wat Maha Dhat, con su buda Phra Buda Jinaraj, muy famoso en todo el pais.



El templo es muy grande y vistoso. Durante la visita suena el himno del pais y todos nos quedamos parados de forma respetuosa.


Una vez visitado este templo salimos dirección Sukhotai, la capital del pais hace 700 años y que dejó de serlo por un brote de cólera que hizo huir al rey hacia Sri Satchanalai. En el camino y un perro se cruza en la carretera y el coche le pasa por encima. Todos lanzamos un "Ahhhhhh", y Paco lo remata con un "en su próxima vida reencarnar en Chófer" y se ríe. Aún no sabemos si Paco nos genera confianza o todo lo contrario por el hecho de tener 35 años de experiencia como guía. Estuvo viviendo en Sabadell y estudiando en Barcelona hace más de quince años. Allá donde paramos conoce la gente y se echan unas risas en las que nososotros sospechamos que somos el centro de la gracia.
Las ruinas de la ciudad que fue capital de Siam después de Ayuttaya son impresionantes, además el día es fantástico y se puede oler hasta la hierba fresca.


La ciudad está llena de antiguos templos de los que solo quedan los pilares y sus budas, estatuas gigantes en posición de meditación, de pedir la paz, o en descanso.


Todos fantásticos. Después vamos a Sri Satchanalai, la ciudad donde en un principio huyó el rey Ramkamhaeng de Siam para evitar la epidemia. Allí vemos los templos de Wat Chang Lom, Wat Jedi Jet Thaew, Wat Nang Phya y Wat Pra Sri Ratana Maha Dhat.


Tambien cruzamos un puente colgante que da mucho respeto y en el otro lado del río curioseamos por los puestos con jabones y con productos hechos de hilo de seda.


Tras estas visitas comemos en un buffet libre y luego nos dirigimos a Lampang. Allí primero visitamos el templo Wat Phra Dhat Lampang Luang, que junto al Wat Phra Kaew de Bangkok, son los dos únicos con un buda esmeralda.


En este templo nos estamos durante más o menos tres cuartos de hora. Después nos vamos a ver el mercado de Lampang, muy curioso, con sus sapitos con las tripitas al aire.

Por fin es hora de irnos al hotel, que está muy cerca del mercado. Se trata de un complejo de bungalows en una especie de jungla llena de mosquitos.

Aprovechamos el resto de la tarde para darnos un chapuzón en la piscina y después un buen masaje de dos horas (por 800 baths por cabeza, unos 18 euros) antes de ir a cenar. La cena, buffet libre, es una decepción.



Para bajar la cena damos un paseito por esa jungla, oyendo los cánticos budistas que celebran la misa por la incineración del cuerpo de la princesa, la hermana del rey Rama IX, muerta un año antes. Paco nos ha explicado que aquí puede tardarse años en enterrar un rey o familiar real pues se debe tallar una urna perfecta. Mientras, el cuerpo se mantiene incorrupto mediante productos químicos inyectados. Tras volver a nuestro bungalow nos disponemos a dormir. Mañana otra vez diana a las 6:30. Nos vamos a la frontera del norte de Tailandia.

divendres, 14 de novembre del 2008

De Khonkaen a Pitsanulok


Esta mañana es de sentimientos encontrados. Por un lado estamos contentos de empezar una nueva etapa, y por otro nos da pena despedirnos de Henk, Noreen, Miki, Jing y la perra Mai Tai. Henk nos ha dado quinientos baths para arreglar el tema del almuerzo que su agencia nos debía pagar, el triple de lo que nos cuesta un almuerzo en esa zona. Además nos regala un CD con las fotos que tomó en la fiesta de la noche anterior. El trato que nos han dado ha sido excelente.
Antes de marchar damos una vuelta por el pueblo, el cual aún no habíamos visto de día. Visitamos el templo, que está en reconstrucción.




Una vez hecha la visita de rigor al pueblo vamos a casa de Henk a desayunar y a despedirnos de todos los de la casa. Observad los platos de desayuno preparados por Nareen, la mejor cocinera thai que vamos a encontrar en todo el viaje.



Partimos con un nuevo conductor, Pitsieng o algo así; no hay guía y él no habla inglés, así que la comunicación con él es mínima. Antes de salir de Kampoh vemos a unos lugareños limpiando gallos de pelea que tienen en jaulas individuales y paramos para hacer unas fotos.


Seguimos camino hacia Nam Nao, tan sólo parando una vez más en un 7-eleven para tomarnos esos cafés helados que tanto nos gustan de Nescafe.



 Llegamos a Nam Nao al mediodía. El trekking acaba siendo un paseo por la jungla, sin mucho que ver y con miles de mosquitos chupasangre acosándonos.



Tras hora y media de caminata llegamos a la recepción del parque. Comemos unos noodles en un bar allá mismo, rematados con un café helado muy bueno, que me tomo rápido por si el hielo puesto no es de fiar. Compramos varias camisetas y marchamos sin más pausas en un largo camino lleno de curvas hacia Pitsanulok.

Cuando llegamos a la ciudad la impresión que nos da es de una ciudad fea y de tráfico caótico. El hotel parece de lujo pero la habitación no es nada del otro mundo. Mientras nos duchamos nos llama nuestro nuevo guía de habla hispana que acaba de llegar al hotel y queda con nosotros a las ocho para cenar. Se llama Paco y es tailandés...curioso. Damos una vuelta por los alrededores antes de cenar pero no nos gusta nada el ambiente.
Cuando llegamos al restaurante del hotel nos está esperando Paco, bajito, pasaría por el típico andaluz saleroso si no fuera por sus ojos rasgados. No cena con nosotros, solo ha venido para presentarse y decirnos que mañana nos levantamos a las 6:30 para desayunar a las 7 y salir a las 7:30 a ver el templo más importante de la ciudad.
La cena del restaurante consiste en un buffet libre con sushi, comida thai y occidental (hasta tienen leche con grosella). El restaurante está lleno de franceses y alemanes.
Al terminar nos vamos al centrol comercial anexo donde no hay nada peculiar; a las nueve nos volvemos a la habitación. El exceso de cafés durante el dia hace que a la una de la mañana me despierte y no me vuelva a dormir hasta las tres.