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dimecres, 12 d’agost del 2009

Día 10: Un día tranquilo por Jostedal

Esta mañana no hemos madrugado, nos hemos levantado a las 9, con agujetas, recuerdo del día anterior. Nos hemos comido nuestro desayuno (nocilla noruega, mermelada de cloudberry (mora ártica, galletas, junto a batido de chocolate) mientras veíamos como llovía fuera de la cabaña y la niebla tapaba las montañas de delante nuestro. Teníamos dos posibilidades, una ir a Molden, desde donde Svein, el dueño del camping, nos había dicho que había unas vistas preciosas ,siempre que no hubiese niebla; y la otra posibilidad era ir a hacer un trekking suave por la zona del glaciar de Bergsetbreen. Como el día no era nada bueno hemos decidido olvidarnos de las vistas de Molden y nos hemos dirigido al Bergsetbreen por la misma carretera que ayer habíamos tomado para ir al Icetroll. Hemos dado una vuelta en coche por Gaupne, un pueblo muy sencillo con una bonita iglesia,

y en Gjerde hemos parado a comprar agua en un supermercado. También hemos hecho una parada en medio del camino por la 604 para comprar frambuesas en una parada de autoservicio en plena carretera. Yo mismo he escogido la bandejita de frambuesas que más me gustaba y he puesto el billete de 50 NOK, cogiéndome el cambio de 15 NOK.



Nada más llegar a la zona del aparcamiento de Bergset, hemos podido ver de lejos la lengua del glaciar, una vista preciosa.


Nos hemos puesto el calzado para caminar y nos hemos puesto en marcha por el sendero marcado, en dirección a la montaña. Se trataba de un trekking muy fácil, donde la máxima dificultad era llenarse lo menos posible de barro; hemos visto puentes sobre riachuelos a rebosar de agua que bajaba con gran fuerza desde la montaña, puntos panorámicos para hacer buenas fotos, hormigueros gigantes llenos de hormigas hiperactivas, setas gigantes, y a nuestros compañeros holandeses de la expedición al glaciar del día anterior.


Ambas parejas hemos ido cada uno a nuestro ritmo (por supuesto ellos más rápidos, están en plena forma), hasta llegar, tras una hora y cuarto de camino, hasta un punto lleno de arboleda baja sobre un pequeño riachuelo que nos separaba de la montaña, aún un poco lejos ésta de nosotros. Los cuatro hemos opinado que no valía la pena mojarse las piernas por intentar descubrir dónde seguía el sendero, si es que lo había, y hasta dónde llegaba, por lo que hemos dado media vuelta otra vez hacia el coche. Al fin y al cabo, habíamos hecho lo que queríamos, caminar un poco por un camino agradable sin mucho esfuerzo.


Una vez en el coche nos hemos dirigido a Gaupne a comer en una pizzería al lado de la carretera y anexa a un super. Hemos comido pizza con unas coca colas y luego un café. En ese momento se ha puesto a llover con ganas. Justo cuando terminábamos de comer ha parado de llover y hemos podido ir a comprar al super sin mojarnos. Hemos ido a la cabaña a dejar la compra y, sin parar a descansar, hemos vuelto a coger el coche dirección Solvorn, a coger el ferry para ir a ver la iglesia de madera (stavkirke) de Urnes, también patrimonio de la Humanidad, por su antigüedad y por ser la iglesia de madera de Noruega que mejor conserva el estilo de sus orígenes, por el año 1000. Después de unos 40 km. llegamos a Solvorn y nos percatamos que ya no hay más ferries por la tarde, tendremos que esperar hasta mañana a verla (aprovechamos para hacer algunas fotos de un padre con sus hijos pescando en un escenario idílico).


Así que volvemos a ponernos en la carretera para hacer otros 20 km. hacia Kaupanger, donde hay otra stavkirke también bastante importante.


Llegamos hasta allí, le hacemos varias fotos y nos vamos al pueblo cercano de Sogndal, por el cual damos una vuelta hasta llegar a una plaza donde vemos que hay una red wifi libre y aprovechamos para escribir un post en el blog. Esta tarde hay concierto en el centro de Sogndal, se trata de unos artistas que parecen salir de alguna Operación Triunfo de Noruega. La zona está llena de adolescentes, y las terrazas más altas están llenas de gente mirando el concierto. Antes de anochecer cogemos el coche para volver al Viki camping. Cenamos y nos vamos pronto a dormir, que mañana toca conducir mucho. Dejaremos Hoyheimsvik para llegar hasta Andalsnes; es un día con objetivos muy ambiciosos: Urnes, Lom, Jotunheimen, Geiranger y Trollstigen (la escalera de los trolls).

DATOS PRÁCTICOS
Página web de rutas por el Lustrafjorden, clickad aquí.

Precio por persona
Datos de interés (1€ = 8,70 NOK)
Bandeja de frambuesas en autoservicio cerca de Jostedal: 35NOK
Diesel: 10,92 NOK/L
Pizza+2 Pepsi+ café solo+ capuccino en restaurante en Gaupne: 255 NOK

dimarts, 11 d’agost del 2009

Día 9: El glaciar Tunsbergdalsbreen


A las 7 de la mañana suena la alarma, el día está un poco nublado pero no amenaza con llover. No podemos perder tiempo, a las 9 debemos estar en el Breheimsenter, la instalación desde la que se tiene el punto de partida a las diferentes excursiones por glaciares que se pueden contratar con Icetroll. No estoy seguro pero creo que también se pueden contratar allí excursiones con otras empresas. Nosotros vamos a realizar la excursión de un día entero al Tunsbergdalsvatnet (Lago de Tunsbergdal). Cogemos la carretera 55 dirección Sogndal hasta Gaupne, allí hay un desvío que indica Jostedaal y Breheimsenter, la carretera 604. Seguimos unos treinta kilómetros una carretera estrecha, preciosa. Llegamos hasta Gjerde, y allí la carretera se bifurca entre Bergset y Nigardsbreen, dos glaciares. Seguimos la carretera del Nigardsbreen y poco más adelante llegamos hasta un edificio muy curioso delante de una montaña en la que se asienta una lengua de glaciar que suponemos es la de Nigardsbreen.


En el edificio ya nos esperan todos los demás componentes de la expedición: nuestro guía argentino Carlos, una pareja de holandeses, un israelí y una norteamericana. En total seremos siete personas. La excursión nos cuesta unos 100 euros por cabeza, esperamos que valga la pena, aunque ya desde un principio nos cautivó tanto la idea cuando vimos la web de Icetroll, que nos tiramos de cabeza a reservar la excursión de un día entero, que se espera que sea bastante cansada. Cogemos el coche y vamos hacia el glaciar, unos veinte kilómetros de vuelta por el camino que ya habíamos hecho antes para llegar. Llegamos a un lago en el que Carlos nos da el equipo necesario (chaleco, zapatillas de agua y remos) y nos explica cómo debemos manejar el kayak. Nos ponemos el material y nos metemos en la piragua.


Carlos se situa en la misma piragua que la mujer norteamericana, pues ésta no tiene experiencia con el kayak y tampoco tiene fondo físico, el chico holandés con el chico israelí (que tampoco tiene expericencia), y la chica holandesa se ubica en un kayak individual. Los holandeses tienen una buena experiencia en kayak. Nosotros vamos en nuestro kayak esperando a ver qué pasará. Carlos le ha dado a Silvia un remo pequeño, y desde un principio ella no se siente a gusto con ellos, le molestan a la hora de remar. Pronto comenzamos a quedarnos atrás, y eso que Carlos nos dice que los movimientos que hacemos son correctos y sincronizados.


El trayecto en kayak dura dos horas, hasta llegar a la otra punta del lago, ha sido un viaje precioso pero cansado. Cuando llegamos a la otra orilla, dejamos los kayaks y cogemos la comida que nos hemos llevado para el evento. De vez en cuando comienza una lluvia suave que no nos molesta prácticamente. Nuestro enemigo es el frío, que comienza a dejarse notar ya cuando nos acercábamos a la orilla. El agua está a un par de grados sobre cero. Comenzamos a caminar por un camino de montaña en dirección a la lengua del glaciar, tenemos que sortear constantes riachuelos que fluyen desde el hielo que se funde. A nuestro lado hay una especie de río que proviene también del deshielo y que alimenta el lago.


Tras cerca de una hora de camino llegamos al glaciar de Tunsbergdalsbreen y Carlos nos da los crampones para caminar por encima del hielo. También nos da picos que en principio no necesitaremos. Todo este material se encuentra en un cubo que se encuentra permanentemente al lado del glaciar. De él coge también cuerda y ganchos por si es necesario algún rescate de emergencia; nos avisa que el hielo es muy peligroso y que si nos caemos, la caida puede llegar a ser de unos treinta metros, la altura de la masa de hielo del glaciar en algunos de sus puntos. Nos enseña a caminar con los crampones por el hielo y comenzamos a subir por el glaciar. Es una sensación nueva, nos sentimos como exploradores aventureros, aunque Carlos hace esto cada día, y no expone a sus clientes a riesgos innecesarios.


Nos enseña grietas preciosas que desprenden una luz azul. Nos indica que el hielo más resistente es ese azul, que cuando está blanco es más fácil que se quiebre. Caminamos un par de horas por el hielo buscando cuevas, pero las que encontramos son demasiado peligrosas como para explorarlas.


Cuando salimos del hielo, Carlos saca un termo de no se sabe dónde lleno de chocolate caliente. El chocolate calienta nuestros cuerpos y nos ayuda a comenzar el camino de vuelta. Otra vez caminar por la montaña hasta el lago y otra vez dos horas de kayak. A Silvia le aparece la primera ampolla al lado del pulgar derecho. Carlos nos anima hablando de Barcelona y de fútbol con nosotros, esperándonos con su kayak, sin dejar que nos quedemos demasiado rezagados. Cuando llegamos a la otra orilla del lago ya no podemos con nuestros huesos, no podemos levantar los brazos de tanto que nos duelen, pero la experiencia ha sido lo mejor del viaje hasta el momento, y seguramente sea lo mejor definitivamente. Llegamos al camping anocheciendo, la aventura ha durado prácticamente doce horas. Nos duchamos en las duchas del camping, cenamos y nos vamos a dormir sin fuerzas ni para pensar qué vamos a hacer el día siguiente.


DATOS PRÁCTICOS

Precios por persona
* Excursión de un día al Tunsbergdalsvatnet (Kayak + Trekking) con ICETROLL: 890 NOK
Reservado a través de su web con antelación. El número de personas por grupo suele ser reducido.

dilluns, 10 d’agost del 2009

Día 8: De Bergen al Sognefjord

Esta noche he dormido fatal; el miedo a que el pescado me haya sentado mal y el respeto que me da siempre coger un coche de alquiler, además de no tener controlado el camino hasta la oficina de Europcar, todos estos factores deben haberme afectado. La hora de recogida del coche son las 13 horas, y nosotros tenemos el tope máximo de las 11 horas para salir de la casa. Decidimos levantarnos tranquilamente y salir a las 10:30 de la casa, con la idea de coger antes el coche, así podremos ir más tranquilos camino a Høyheimsvik, donde está el camping donde queremos dormir hoy. La cosa empieza bien, no llueve. El camino comienza de bajada y llegamos hasta las afueras de Bergen sin mucho contratiempo.


Pero poco a poco las casas van dejando su lugar a un polígono industrial por el que se hace pesado ir con las maletas. Al final, llegamos a la oficina de Europcar, en la calle Kanalveien, una hora y cuarto más tarde, sudados y fatigados. Para colmo, en la oficina nos dicen que están teniendo problemas con varios coches que debían haber devuelto a las 8 de la mañana y que aún no han llegado, y que si queremos nos pueden acercar en coche a algún lugar donde podamos esperar tranquilamente, y no perdidos en un polígono sin un miserable bar. Les pedimos que nos acerquen al restaurante más cercano, un Peppes Pizza a poco más de un kilómetro de allí. En el restaurante comenzamos tomando un café gratis, y acabamos comiendo a eso de las 13 horas. Por fin nos llaman a eso de las 14:30, nos vienen a recoger. El coche que tienen preparado para nosotros no es el Volkswagen Polo o alguno similar tal y como nos imaginábamos, sino que es un Toyota Yaris Versus con publicidad en la carrocería de MK-Utleie algo que no sabemos lo que es (más tarde entramos en su web y vimos que era alquiler de furgonetas). Nos entra la risa, pero como no hay ningún otro coche y ya vamos con dos horas de retraso, lo cogemos y salimos pitando a eso de las 15:15.


Hemos perdido más de la mitad del día en un Peppes Pizza. Y nada más salir con el coche, nos hallamos en un gran atasco, del cual sólo podemos escapar tras equivocarnos de dirección, volver hasta la oficina de Europcar, regresar al atasco y esta vez sí cogiendo la E-39 dirección sur. Desde allí cogemos la 580 para conectar con la E-16, y con esta giramos hacia el norte, evitando tener que entrar por Bergen. Poco a poco el camino se hace cada vez más bonito, ante nosotros aparecen diferentes fiordos, túneles larguísimos. El más largo, entre Flam y Fodnes, es el Laerdalstunnelen, de casi 25 km. de longitud, en el cual, en ambos extremos y en la parte central, se han dispuesto unas zonas más amplias para recrear la fisonomía de un glaciar, con luz azul y todo.


Tras el último de los túneles llegamos a Fodnes, donde nos espera el primer ferry a coger en coche de nuestro camino. Tenemos suerte y nada más ponernos en la fila aparece el ferry. Un chico pasa por la carretera cobrando a cada coche. A nosotros, por chofer y coche + otro ocupante, nos cobra 88 NOK, cerca de 10 euros. El ferry abre su compuerta, y coches, camiones y caravanas ocupan los sitios que les indican los operarios del ferry. Una vez el ferry está cargado, parte hacia su destino en la orilla de enfrente, en Mannheller.


A partir de aquí pasamos rápidamente por Kaupanger, Sogn y Gapne. Los paisajes son maravillosos, ya he perdido el miedo al coche y me dejo embrujar por las vistas, por fin disfruto del viaje en coche. Pasadas las 20:30 llegamos al Viki Fjordcamping, situado junto al Lustrafjorden, la parte final del Sognefjorden, con unas montañas en frente de nuestra cabaña, desde ella se puede ver una cascada y oír sus aguas caer salvajemente; se trata de la cascada de Feigefossen, que cae desde 218 metros de altura. El dueño del camping, Svein, es un hombre muy amable y simpático, de conversación fácil. Te lo puedes imaginar fácilmante sentado en una terrazita de un bar, tomando una cerveza y hablando de cualquier cosa trivial, disfrutando de ver el tiempo pasar. Alquilamos sábanas. Nuestra cabaña es la número 6, tenemos un baño sin ducha en una cabañita anexa a la nuestra, para la ducha nos tenemos que desplazar a la otra punta del pequeño camping, y hay que pagar 10 NOK por 6 minutos de agua caliente. Dejamos las cosas y salimos a dar una vuelta por el camping. Este camping y otro al lado son los que forman el pueblo de Høyheimsvik, no hay bares ni tiendas. Menos mal que paramos por la tarde en Voss a comprar en un supermercado Kiwi; hemos comprado lo que necesitamos para comer para estos tres días en el camping. Nos damos el lujo de un aperitivo con patatas fritas y cacahuetes en nuestra terraza de la cabaña, viendo el fiordo y oyendo la cascada de enfrente.


Cenamos, hacemos las camas y ya son las 23:00 horas. Estamos rendidos después del día de hoy, y mañana toca madrugar para otra etapa reina: Expedición a un glaciar.

DATOS PRÁCTICOS

Precios por persona

* Ferry de Fodnes a Mannheller: 88 NOK (coche+conductor+adulto)
Se paga mientras esperas en la cola para embarcar.

* Viki Camping: 450 NOK cabaña con baño, sin ducha / noche (Sábanas(sin toallas): 60 NOK/persona)
Lo reservamos por Internet con antelación a través de su web
Los precios de las cabañas varían en función de sus prestaciones. Hay cabañas con baño y ducha, otras con solo baño, y otras sin nada. Si quieres ducharte con agua caliente en las duchas comunitarias tienes que pagar 10 NOK y te saldrá agua ardiendo durante 6 minutos (tiempo más que de sobra para una ducha rápida).