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dissabte, 9 d’agost del 2008

Día 8: Sarajevo - Mostar - Makarska

Hoy dejamos Sarajevo para dirigirnos a la costa de Dalmacia, en Croacia, pasando por Herzegovina. No sin antes tomarnos el último desayuno del buffet del Holiday Inn, que hoy está invadido por un autocar de españoles que se hacen notar.
Nada más salir de Sarajevo ya nos perdemos, creo que por el barrio de Illidza, en la periferia de Sarajevo, menos mal que un hombre nos reconduce mediante señas hacia la carretera correcta. Durante el camino pasamos por zonas serbias, musulmanas y finalmente croatas. Herzegovina es la región de mayoría croata dentro del país, y está pegando con Croacia.
Después de unos 100 kilómetros llenos de curvas llegamos a Mostar, visita turística obligada para hacerse una foto en el viejo puente (Stari Most en croata), construido en el siglo XVI y volado por los bosnio-croatas durante la guerra.





Según creo, se acabó de reconstruir en el 2004. El sitio, tanto el puente como la ciudad vieja, está plagado de turistas españoles.






No es extraño, es una zona muy bonita, aunque el resto de la ciudad es muy gris y aún se ven las cicatrices de la guerra.


Mientas visitamos el casco antiguo cae una tormenta, nos protegemos en la terraza de un bar; el café expreso es buenísmo y me tomo dos. Entre eso, unos souvenirs y un par de helados agotamos los últimos marcos convertibles que nos quedan. Ya podemos pasar la frontera e ir a Croacia.

Seguimos por la carretera; como prácticamente en todo el recorrido por territorio bosnio todo son curvas y no se puede pasar el límite de velocidad de 50 o 60 km/hora según la zona, al menos teóricamente. Como nosotros ya estamos escarmentados, aplicamos el código al pie de la letra, además a menudo se ven controles policiales.

Llegamos a la frontera con la República Hrvatska (digamos Croacia), esta vez la aduana la pasamos sin problemas. No sabíamos si ir dirección Dubrovnik o dirección Split, al final pensamos que nos puede ir mejor ir hacia el norte y que ya iremos un día al sur, a Dubrovnik. Decidimos quedarnos a unos 70 km de Split, en Makarska. Este pueblo resulta ser una especie de Lloret del turismo croata y bosnio, se ven pocos extranjeros, en su mayoría italianos. En el Lonely Planet hablan bien del hotel Makarska así que allá vamos.Tras dar la vuelta a todo el pueblo (que es grande) encontramos el maldito hotel. La chica que nos atiende es la hija de la familia que lo regenta, y la única que sabe decir cuatro palabras en inglés, es decir, habla el inglés como nosotros el croata. Decidimos quedarnos cuatro noches. Subimos a la habitación, nos cambiamos y vamos a la playa...y vaya mierda de playa, con perdón!. Está llena de gente, es muy estrecha y de piedras, y en vez de sombrillas hay pinos. Yo me meto en el agua y me destrozo los pies con las piedras. También hay algas y el agua parece revuelta. A la hora nos vamos. Una ducha en el hotel y a dar una vuelta a ver la gente.
Es curioso ver como las parejas casi siempre son hombres en bañador y camiseta con mujeres con tacones y vestidas para la cena en la Embajada, muy diferente a lo que estoy acostumbrado a ver en Barcelona.
Nos tomamos una coca cola y un Kick in the balls al lado del mar y poco después nos vamos al hotel, que el día ha sido duro.

divendres, 8 d’agost del 2008

Día 7: Sarajevo

Este día nos ha de servir para completar la visión global de la ciudad.
Hemos vuelto a comenzar el día en el Restaurante Nacional del Holiday Inn, con el buffet salvaje.
Pasamos por el puente donde un sniper (francotirador) asesinó las dos primeras víctimas del asedio a Sarajevo, de hecho el puente ahora lleva sus nombres, Suada Dilberovic y Olga Sucic, antes era el puente Vrbanja.








Desde allí caminamos hasta el parque donde se sitúa La fábrica de Cerveza, y tras descansar un rato del sol agobiante, subimos la cuesta de Alifakovac hasta el cementerio musulmán del mismo nombre; me llama la atención un joven rezando con las palmas de las manos hacia arriba y la mirada hacia el suelo, delante de la tumba del que suponemos sería su padre.



Regresamos al centro a tomar un zumo de naranja helado al lado de la catedral católica, nuestro sitio favorito para ver pasar la gente. El calor nos obliga a volver al hotel a descansar un rato y tomar un baño fresquito.

Mientras estamos en nuestra habitación del hotel se levanta una tormenta brutal, parece un tornado, y en medio de la calle vemos a un pobre hombre que parece que esté rezando y que no se dé cuenta del peligro que corre. Al final sale indemne de milagro.

Después de la tormenta volvemos a salir. En Ferhadija Ulica observamos "las rosas rojas", las cicatrices en el suelo de la calle producidas por los obuses lanzados durante el asedio de Sarajevo y que han sido rellenadas con pintura roja, algunas de estas heridas fueron mortales.
Por detrás de Bascarsija se encuentra otra cuesta, casi a la misma altura que la de Alifakovac pero en la otra orilla del Miljacka, en la que se situa otro inmenso cementerio, el de Kovaci, con más de mil tumbas de víctimas de la última guerra. Es impresionante ver tumbas y tumbas hasta donde llega la vista.

Bajamos la cuesta y cruzamos el Miljacka Rijeka (río) para ir a cenar al Inut Kuça, un restaurante de cocina bosnia. Comemos sarma (lo describiría como carne picada enrollada en cebolla, pimiento y espinacas) en un plato muy original que tenía su gracia. Para beber unas Sarajevsko, para variar.

El postre ha sido un crepe de chocolate, que aquí llaman palacinci. Lo hemos comido en un bar que parecía de la época austro-húngara de la ciudad.
Paseamos para bajar la comida y a la altura de la catedral nos encontramos que delante de ella están filmando un programa en directo para la televisión de Sarajevo y nos hemos puesto detrás para ver si salíamos y nos conocían en la ciudad, :).
Cuando la zona se ha comenzado a llenar de gente rara con ganas de su minuto de gloria, como nosotros, hemos entendido que era el momento de largarnos y nos hemos vuelto al hotel. Mañana toca viaje largo.

dijous, 7 d’agost del 2008

Día 6 : Sarajevo


Hemos empezado el día con un buffet salvaje en el Holiday Inn. A eso de las 10 hemos salido a la famosa Sniper Alley (avenida de los francotiradores) dirección al centro por la ribera del río Miljacka (Miljacka Rijeka).

Hemos visto el puente en el que Gavrilo Princip en 1914 mató al heredero del Imperio Austro-Húngaro, Francisco Fernando, provocando la 1ª Guerra Mundial, la Biblioteca Nacional, quemada por los sitiadores serbo-bosnios en 1992, las catedrales católica y ortodoxa, las mezquitas de Feradhija, Bascarsija, Alipasina y Gazi Husrevbey, las sinagogas vieja y nueva, la plazade las palomas y la partida de ajedrez en Trg. Oslobodienja entre los mayores del lugar.



A las 14h nos hemos vuelto al hotel a descansar del sol. Jose ha aprovechado para darse un baño en agua fría porque el calor es realmente insoportable.




A las 18h hemos vuelto a ir a Bascarsija para dar una vuelta y cenar en el 'Zeljo' el mejor sitio de Sarajevo para comer el Cevapcici, acompañado de un yogur semilíquido como bebida (Kalise Mlijako, creo que le llaman). Mientras esperábamos que nos trajeran la comida un señor de la mesa de al lado se ha puesto a hablar con nosotros en español. Su nombre era Batto. Nos ha explicado como comer el Cevapcici y ha sido él el que nos ha aconsejado a la hora de elegir la bebida. Hemos mantenido una interesante conversación con él.


Después de cenar hemos dado un paseo por Bascarsija que nos ha permitido ver iluminada la Mezquita Gazi-Husrevbey.

Hemos completado el día con unas Sarajevsko Pivo al lado de la catedral católica viendo pasar la gente.

dimecres, 6 d’agost del 2008

Día 5: Zagreb - Sarajevo

Salir de Zagreb ha sido más sencillo de lo que pensábamos, y nuestra sensación de la ciudad también es mejor aunque se nos queda en la mente la imagen de unos cuantos jóvenes con apariencia y actitud neonazi que nos hace dudar respecto a la tolerancia en Croacia.
Nos dirigimos a la frontera por Bosanski Grad, todo va perfecto hasta llegar al puente sobre el río Sava que separa Croacia de Bosnia. Dos horas para pasar un puente de unos 300 metros. La gente ha ido perdiendo la paciencia y han ido invadiendo el carril contrario para adelantar en la cola.



Cuando nos ha tocado el turno en la aduana hemos pensado que nos iban a sacar el equipaje del maletero pero no, únicamente nos han pedido la documentación: pasaportes, carne de conducir internacional, carta verde de circulación, documentación del coche... y como lo teníamos todo el trámite ha sido rápido, así que a tirar millas!

Al entrar en Bosnia, en un tramo de unos 10 km de autopista en dirección Banja Luka (capital de la República Serbia de Bosnia), la policija nos ha parado por ir a 98 Km/h cuando el límite de velocidad era de 60 Km/h (cualquiera que nos conozca pensará que es algo increíble que nos paren a nosotros por exceso de velocidad, pero es cierto). Entenderse con el policía era una especie de 'misión imposible' porque únicamente hablaba su lengua que suponemos que era Serbio, no tenía ni idea ni de inglés, ni de francés, ni de italiano...por español ya ni preguntamos. Conseguimos entender que pretendía que pagáramos 150 euros en un banco del pueblo que acabábamos de pasar y que volviéramos a aquél lugar ya que se quedaban con el pasaporte de Jose. No sabemos si ha sido por la cara que se nos ha quedado pensando en cómo podíamos girar en medio de la autopista para volver para atrás o porque se han dado cuenta de que lo que nos pedían era una locura o porque se han pensado que no habíamos entendido nada de nada, han decidido perdonarnos la multa, devolvernos el pasaporte de Jose y dejarnos continuar no sin antes pedirnos a cambio un café en otro momento.

Hemos parado en Banja Luka. Tenemos que dejar el coche en un parking y no aceptan euros ni tarjeta de crédito, otro contratiempo con el que no contábamos. Por suerte una chica serbo-bosnia nos ha pagado una hora de parking con una moneda de 0,5 marcos (la moneda de Bosnia es el Marco convertible, 1 marco equivale a 0,5 euros). Hemos ido al banco a sacar 200 marcos y luego a comer pita. Queríamos aprovechar para ir al WC pero nos hemos encontrado una letrina que igualaba en suciedad a las de las áreas de descanso de Francia, por lo que ha tocado aguantar e ir a tomar un helado a una cafetería con pintas de tener un lavabo decente (y así ha sido). Hemos paseado por el centro de Banja Luka pero no hemos podido ver si habían comenzado a reconstruir la mezquita de Fehederija, destruida hasta los cimientos en la guerra. Es una ciudad pequeña con un castillo de ir por casa, dos o tres iglesias ortodoxas y un mercadillo típico de los Balcanes.


Después de dos horas por Banja Luka hemos hecho de un tirón el trayecto hasta Sarajevo, 4 horas y media de carretera de curvas, letreros en cirílico y obras de construcción de una futura autopista que sale de Sarajevo. Por suerte los últimos 40 km ya están construidos!



No nos hemos complicado mucho y en Sniper Alley hemos visto el Holliday Inn, el famoso hotel donde residieron los periodistas durante el asedio a Sarajevo. La habitación tiene un precio de 117 euros la noche, pensábamos pasar únicamente la primera noche pero después de la ducha hemos decidido quedarnos las 3 noches que pensamos pasar aquí, despues de un viaje con fronteras, policías, curvas y obras nos merecemos un pequeño lujo.


Hemos cenado en un bar Fileti Pileci (pechuga de pollo), salchichas con cerveza Sarajevsko y un par de helados, todo por menos de 10 euros. Hemos dado el primer paseo por Sarejevo, una ciudad muy viva y con mucho ruido por la noche.